Lide On
27.8.12La ansiedad lo consumía como el fuego devora la madera; sin embargo no podía moverse. Podía oír como su respiración se volvía cada segundo más rápida y entrecortada. Las palmas de las manos le sudaban y el teléfono seguía sonando.
Sabia que debía contestar, había estado esperando esa llamada por tanto tiempo y ahora que por fin ocurría no se sentía capaz de levantar el tubo. El miedo a lo que podría encontrarse del otro lado de la línea lo corroía cual acido.
-Tranquilízate- se reprendió mentalmente. Inspiro una buena cantidad de aire y la soltó de golpe, deseando poder sacar sus temores de la misma manera.
El insistente timbre del aparato lo saco de su estupor. Sacudiendo su cabeza levanto el auricular, había pensado ponerlo en altavoz pero aun se encontraba molesto con Marion. Era su derecho enterarse primero de las noticias, fueran estas buenas o malas.
Tuvo la extraña sensación de que todo el día había tenido pensamientos negativos, pero la idea se fue tan rápido como había llegado.
-¿Diga?- se escucho decir con una sonrisa socarrona en los labios. Quien iba a decir que un simple hombre como el llegaría algún día a la posición en la que se encontraba hoy.
Pero cuando escucho la voz de su interlocutor supo que algo no andaba bien. A medida que las palabras iban llegando a sus oídos su cara se iba transformando.
Su mente estaba confusa y las preguntas arremetían unas contra otras intentando encontrarle la lógica a lo que acababa de enterarse.
-Aja. Bien, veré que puedo hacer. Gracias André, mantenme al tanto- colgó antes siquiera de escuchar la respuesta de su compañero. Se sentó en una de las incomodas sillas refregándose la cara con las manos en señal de frustración.
Los ojos preocupados de Marion no se apartaron de Julián ni un momento pero no hizo ninguna pregunta. Se limito a servir un whisky y un vodka para ella.















